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25 septiembre 2012

Adictos a la Escritura- Mes del asco: "Balloon"


Me desangro lentamente. Siento mi cuerpo pesado y mi respiración lenta y pausada. En mi pecho, el corazón ralentiza sus latidos poco a poco. Ya mi tiempo se agota, al paso del reloj de arena que está frente a mí. A través de esa neblina de confusión logro oír el sonido de la Feria Ambulante que se celebra a escasos metros de donde estoy. Los gritos de alegría de los niños y jóvenes en las atracciones, la música y la algarabía, me causan un desanimo gigantesco, quisiera ser una de ellos, quisiera reír otra vez. Mi salvación esta tan cerca y tan lejana a la vez, ese solo pensamiento logra alterar mis nervios de nuevo y lagrimas calientes ruedan silenciosamente por mi sienes humedeciendo a su paso el lugar donde antes estaba mi cabello. Siento una ganas inmensas de llorar, fuerte y alto pero sé que nadie puede escucharme, excepto él… y luego de la última vez que vino… muevo ligeramente la cabeza para ahuyentar ese espantoso recuerdo que me hace ser consciente del dolor que invade mi cuerpo en estos momentos, mi mente se llena de determinación y de miedo, pero debo tranquilizarme y tratar de escapar!
 Con gran esfuerzo abro los ojos, los parpados me pesan, la luz de la habitación lastima mi vista y debo cerrarlos de nuevo. Lo intento  una vez más, esta vez despacio. Al principio no logro distinguir nada, parece que miro a través de unas gafas muy gruesas. Solo distingo colores vahídos entre ellos un rojo fuerte, y bien se  que no se trata de pintura. Poco a poco se aclaran las imágenes mientras giro la cabeza a la derecha, mis ojos se abren desmesuradamente con terror. Frente a mí y sobre una mesa de aluminio, se encuentra mi antebrazo o lo que queda de él. Al lado y dispuestos de forma horizontal se encuentran unos treinta palitos de carne alineados perfectamente. El color de la carne y el cuchillo de carnicero me producen nauseas instantáneas. Rápidamente y jadeando inspecciono mi cuerpo y con espanto observo cómo faltan miembros, mi pierna y antebrazo izquierdo no están! Un grito ahogado escapa de mi garganta. Una vía intravenosa está conectada de mi otro brazo a una bolsa de sangre que lentamente aumenta su tamaño.¿Qué me ha hecho?  pienso en medio del terror que me invade. Trato de moverme y en ese momento el dolor que poco a poco va despertando se agudiza más.
––Así que has despertado finalmente.––Giró la cabeza en dirección a la voz y observo cómo, a paso alegre se acerca a mí un hombre vestido con disfraz de payaso, su peluca, su redonda nariz y sus labios de un rojo chillón se mueven con cada paso. Con alarma trato de moverme lejos de él. Pero rápidamente me sujeta a la mesa donde estoy recostada.

27 mayo 2012

Proyecto Adictos a la Escritura: "Destino Reencarnado"

   
    Tary se masajeó las sienes por enésima vez esa mañana, el calor se hacía cada vez más insoportable a medida que avanzaban las horas. Con cansancio arrastró su maleta de viaje por el pasillo de desembarque y, se apresuró a la salida del Aeropuerto Internacional de Luxor. 
     Sin contar el edificio donde se encontraba, todo a su alrededor eran construcciones viejas, polvo y una actividad ensordecedora. Una londinense como ella con el clima de este lugar simplemente no cuadraba, la tez blanca de su cuerpo se estaba oscureciendo por momentos, sus ojos negros como el ónix yacían escondidos detrás de gigantescas gafas de sol y su pelo azabache estaba húmedo y pegado a su cráneo bajo el sombrero, eso sin contar el constante sudor que agobiaba su cuerpo desde el cráneo hasta los pies. A pocos pasos divisó una calesa y sin esperar abordó el pequeño transporte para trasladarse al hotel. La labor que tenía pensado hacer esta noche necesitaría todas sus energías y ameritaba descansar, después de dar las indicaciones al conductor este se puso en marcha.
         La calle principal Sharia al-Karnak en la Ciudad de Luxor era toda una distracción para ver, a medida que avanzaba el vehículo podía mirar alguno que otro colegio y un par de iglesias coptas; además, en las  calles que pasaban unas más estrechas que otras, se observaban las personas realizando actividades de su vida normal comprando, bebiendo té o fumando en cachimbas; Tary se sentía casi una intrusa en este lugar, aún cuando la mitad de su sangre era egipcia se sentía como una pieza en el rompecabezas equivocado. La cotidianidad del momento le trajo a la memoria, su vida en Inglaterra y anexa a esta, los eventos de la semana anterior a su viaje; entre estos la muerte de su abuelo Phyros, quien ademas dejó en manos de Miller, el abogado de la familia una caja destinada a Tary. 
       El pequeño cofre de madera contenía una carta de puño y letra de Phyros, un mapa del templo de Luxor que enfocaba la estatua de Ramses II en la entrada; de acuerdo a la carta del abuelo, Tary debía hallar el tercer jeroglífico con el símbolo de Amón-Ra que estaría ubicado en el lado derecho de la figura del faraón, en realidad no solo era un símbolo, al presionarlo se suponía que debía aparecer una pequeña abertura y dentro de esta encontrar un segundo mapa con la ubicación de una caja en algún lugar del Valle de los Reyes. En esa caja se encontraban todos los secretos de su ancestral familia egipcia, su verdadera descendencia y su destino.
       Las últimas palabras escritas por su abuelo aún la dejaban intrigada: “ Tary, eres la consorte reencarnada del faraón llamado “el grande”. Hace un tiempo eterno, en los jeroglíficos de los muros de Abu Simbel se hizo un hechizo de amor que permitiría tu renacer y el de tu amado rey cientos de lunas después; nacerías de nuevo, en tu misma apariencia pero no con tu misma tu alma; esta la obtendrás cuando pronuncies las palabras sagradas que en el Valle de los Reyes se esconden, y entonces podrás sentir en qué lugar del mundo late el corazón de tu amado. Busca tu verdad,  pues tienes sangre de reyes”.
            No podía ser cierto que ella fuera la persona que el abuelo decía, por Dios era simplemente una joven antropóloga, con un gato y una vida sencilla. Sus amigos solían decir que era aburrida hasta la medula; gracias a Dios que al abuelo no se le ocurrió hacer leer conjuntamente con el testamento su carta-bomba, de solo imaginar la cara de sus primas se moría de vergüenza. Todo el asunto de ser una “Reina” reencarnada era demasiado absurdo para creérselo; en un principio pensó en no hacer el viaje a Egipto, pues tal vez solo eran imaginaciones de un anciano moribundo; sin embargo, muchas cosas de su vida encajaban con lo que él decía en su carta, sus extraños sueños con ese hombre de cabello oscuro, esa sensación de vacío constante en el pecho y su falta de interés sexual a esta edad era preocupante, ¿no?, vamos ya contaba con veinticuatro años.
             Por otro lado, tener a alguien amándola a través del tiempo y la vida misma, era demasiado embriagador para que su corazón romántico dejara de vivir esta aventura. El solo saber que aún le faltaba su alma para estar completa la impulsaba a seguir , la guiaba una fuerza invisible y una determinación que la impulsaba a buscar una verdad desconocida, un amor místico, un corazón que espera solo por ella. ¿Podría su vida tener sentido ahora? ¿Lograría encontrar todas sus respuestas? O todo era una mentira.
          La sacudida de la calesa trajo a Tary de regreso a la realidad, pagó sin falta al conductor del transporte y con paso decidido se dirigió a las puertas del lobby del Hotel  Luxor .



  Hola a todos lectores!
 Acá esta  mi ejercicio del mes "La doble imagen", mi compañera de imagen es Latani, les invito a leer su versión sobre la imagen que muestro en ESTE enlace!.

Déjenme saber su opinión, espero les guste.

Abrazos y Sonrisas.- 
Se les quiere.-
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25 marzo 2012

Proyecto Adictos a la Escritura:" Un corazón que salvar".


Estación Central de Villa Hermosa, verano de 1994.

— ¡Elizabeth! No es posible que ella me este haciendo esto… ¡Detengan el maldito tren! —Mark Díaz empujó a cada persona en su camino hasta llegar al andén, listo para frenar con sus propias manos la maldita cosa si tuviera que hacerlo, ya la maquina comenzaba a tomar velocidad cuando miró una de las primeras cabinas mientras corría a lo largo del pasillo, entonces la vio allí, a través del cristal de la ventanilla—. ¿Por qué me dejas?— Le gritó a pesar de que sabía que no podía escucharlo. Ella le miró brevemente y apartó el rostro.

22 diciembre 2011

Proyecto Adictos a la Escritura: "Sucedió en Navidad"


            Voy de camino a casa en medio de calles cargadas con luces y colores,  ,  el frio se arremolina a mi alrededor haciéndome temblar, aspiro con fuerza y el dulce olor a postres caseros típicos de esta época me golpea al pasar frente de una hermosa casa con fachada azul, en la puerta principal se encuentra un Papa Noel de plástico con las palabras Bienvenido. Feliz Navidad! , desde allí el hombrecillo parece hacerme un guiño y una invitación, me resulta demasiado alborozado, asquerosamente alegre para mi humor. 


19 septiembre 2011

Proyecto Adictos Septiembre : "Fotografía"



 El Precio de las palabras


El viento frío me dio la bienvenida esa noche al salir del edificio, las viejas farolas de las calles iluminaban la atmósfera nocturna haciéndola parecer más misteriosa, la espesa  neblina indicaba la hora tardía y el frío no te helaba la piel sino los huesos. Me recoloque la gabardina y comencé a recorrer el corto espacio hasta la Avenida B, los tacones de diez centímetros hacían un ruido más bien sordo en el viejo pavimento. Estaba nerviosa, respiraba cada vez más deprisa y mi mirada se dirigía inevitablemente sobre mi hombro tratando de ver entre las sombras aquello que me seguía; sabía que algo estaba detrás de mí y no me equivocaba, mi madre solía decir que debemos seguir nuestros instintos y no seguir la oscuridad. Bien, se que en estos momentos estaría decepcionada de mi egoísta y ambiciosa actitud, muchas veces no calculamos bien el precio de nuestros sueños y nos adentramos de cabeza en ese mundo oscuro que no alcanzamos a entender y que sin clemencia nos quitará todo. 
            Tenía 25 años y era el típico ratón de biblioteca, cabellera roja sin gracia y ojos verdes pálidos, mi cara inundada de pecas era mi terror visual cada mañana, mi poco convencional dispositivo de audición era mi fuente principal de lágrimas, humillación y pena durante toda mi vida. Era una alumna promedio sin muchas virtudes o defectos, obtuve un diplomado en letras sin muchos elogios, fue luego de leer Jane Eyre que decidí ser escritora. No me iba bien, los editores al ver mi ugly look me cerraban la puerta en las narices y otros simplemente, me ignoraban sin mirarme mientras sentada en sus despachos trataba de venderles mis novelas de romance. La mayoría decía que eran demasiado deprimentes, sin brillo, sin chispa, que lo de moda eran los vampiros y los seres sobrenaturales enamorados de chicas humanas simplonas o rebeldes. 
Un tal Sr Carlfield me dijo una vez:
―Para escribir novelas exitosas sobre este género debe ser sexy o interesante Srta. Kate; pero me temo que no es su caso, así que, ¿por qué no intenta otro oficio más acorde con sus condiciones “especiales”?.
Lloré durante toda la tarde, entre mis manos contemplé con completo desprecio el trabajo de toda mi vida; en un momento de ira juré que daría lo que fuera por ser hermosa y exitosa sin importar el precio que fuera. Jamás pensé, que en algún lugar me escucharían, que serian los oídos equivocados y mucho menos que el precio sería tan alto.
Me desperté durante la noche, percibí un ligero olor a humo, que se extendía en el ambiente denso, por un instante creí que era un incendió pero al no encontrar nada en mi pequeño apartamento abrí la puerta del pasillo, había un pequeño perro negro que sin esperar más me empujó y entró. Cerré y fui a buscar algo con que amenazarlo y sacarlo deprisa, la Sra. Thompson dueña del edificio, no toleraba inquilinos con animales. Al volver, escoba en mano me encontré con un hombre embutido en un traje negro, su hermosura me dejó sin respiración el color de sus ojos parecían de fuego, su cabello era tan negro como las alas de un cuervo y su maldad saturaba el ambiente,  me miró y dijo.
―Sé cuan infeliz y miserable es tu vida Kate, que pasas las noches solitarias tratando de crear en tu corriente cerebro un Bestseller que cambie tu vida,  te he estado observando y he oído tus quejas, pero  ―curvó sus labios en una cruel sonrisa ―¿Cómo lograras hacerlo sin tan siquiera puedes oír las esplendorosas notas de Mozart para inspirarte?, yo sin embargo puedo hacerte una oferta irresistible, deja caer unas gotas de tu sangre sobre esto― me extendió un pergamino ―te daré veinticinco años y serás la escritora más famosa y hermosa jamás conocida Kate.  El día en que cumplas cincuenta años vendré por mi pago.
No lo pensé, solo lo hice, tuve todo lo que el prometió. Vendí mi vida por palabras en un pedazo de papel para que le gustaran a millones de personas que ni siquiera conozco, tengo un cuerpo que ningún hombre amará, que no come, no duerme, es una cascara vacía.
Faltan quince minutos para que sea seis del mes seis, día de mi cumpleaños, acabo de salir de una iglesia y de confesarme. Dejé en el altar un pequeño diario con mi experiencia, tal vez alguien lo leerá y por fin seré lo que en vida no fui. Sé que ese perro de ojos fuego que me sigue está aquí para cobrarme el trato con que marque mi destino esa noche, tengo miedo pero no hay vuelta atrás nada podrá salvarme.
Él viene a cobrar el precio de la palabra. 

Se les quiere.-

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