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09 febrero 2013

Crítica: DRAGÚN por Ricardo Riera




  • Titulo Original: DRAGÚN (Serie Infinita)
  • Autora: Ricardo Riera
  • Editorial: Random House Mondadori, 2012. Sello: Plaza Janes
  • ISBN: 978-980-293-652-6
  • Encuadernación: Tapa Blanda c/solapas
  • Pag °: 482









SINOPSIS

La ciudad de Silam acaba de caer en manos de Lostar, rey de Manlo, que quiere apoderarse de las minas de calantio, el mineral más fuerte de la Tierra, y de la reina... El rey, antes de morir, esconde a sus hijos Nilo y Lea en las minas, pero se produce una explosión y solo Lea consigue huir. En su escapada, encuentra a un dragón, Zágor, que conoce la lengua de los hombres y la lleva a la ciudad para que viva con los suyos. Lea propone a los dragones que la entrenen para convertirse en una guerrera Dragún y, a cambio, se ofrece para matar al monstruo Vlaken, que expulsó a los dragones de la isla de Xinji. 

Cuando los dragones acceden, Lea no solo consigue vencer al Vlaken sino que, además, se hace con el tesoro mítico de los dragones: un rubí que le da el poder de la invisibilidad a ella y hace vulnerables a sus enemigos. En Xinji, Lea también descubre que Yoshamaat, padre del Vlaken, fue quien ayudó al rey Lostar de Manlo a destruir Silam. Confiando en sus capacidades de Dragún, Lea inicia la búsqueda del libro negro imprescindible para poder invocar a Yoshamaat y, así, enfrentarse a él. Pero Lostar se anticipa y, antes de que ella pueda reaccionar, la bestia destruye la ciudad de Manlo y deja a Lea malherida. La joven sabe que solo habrá un modo de vencer a la terrible criatura... aunque no va a ser nada sencillo: debe unir a dragones y humanos en la misma lucha y sacar partido del poder del rubí.


FRAGMENTO:

 —. ¿No lo entiendes, Lea? Ese es precisamente el problema, y lo que dices no hace sino darle la razón no solo a Tanra-Naa, sino a todos aquellos que en algún momento han visto con recelo tu llegada a Antok. Esa obsesión que has desarrollado te ha consumido para tu propia desgracia.
 —. ¿Que quieres decir?
 —. Quiero decir que las esperanzas que Zágor ha puesto en ti se han visto defraudadas con lo que pides en este momento. . No te basta con ser Dragún, como en efecto ya eres. Quieres conocer nuestro poder hasta el punto de compartirlo. Pero nunca podrás hacerlo, Lea, sin importar cuánto calantio domines o cuántos Gogron puedas destruir. No eres una de nosotros, y no lo serás nunca.
Lea guardó silencio. Sus puños estaban apretados, tensos, Nirig-Naa la miraba de manera altiva. Había deseado decir aquellas cosas por tanto tiempo y ahora que se presentaba la oportunidad perfecta contemplaba maravillado como Lea enfurecía frente a sus ojos.
 —. Lo más terrible de todo esto  — continúo diciendo  — es que has intentado por tanto tiempo ser dragón que ahora ni siquiera puedes ser considerada humana. Miírate. ¿Que es lo que eres? Llevas ropas de humanos, pero no eres uno. Eres un animal. Una bestia. Nunca has vivido entre los tuyos. No podrías vivir entre los de tu especie. Jamás aceptada por ellos. Le has dado la espalda a tu humanidad por completo
 — Mientes.
 — ¿Miento? Dime una cosa, Lea: ¿Puedes recordar cómo eran tus padres? ¿Cómo era tu hermano? ¿Puedes incluso recordar cómo era tu ciudad?
Ella tambien se había hecho esa pregunta. Ya no los recordaba con claridad. Tan solo sombras difusas detrás de una cortina de fuego.
Fuego y humo.
Fuego y sangre.
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