Titulo: NON SERVIAM. La Cueva del Diablo
Autor: Carmen Cervera
Formato: E-book
Páginas: 249
SINOPSIS
La ciudad de Salamanca es el escenario de esta historia de misterio, amor y fantasía en la que se entremezclan mitología, leyendas y realidad para formar una trama apasionante y cautivadora que atrapa al lector desde el primer momento.
La antropóloga Luz Martín recibe la inesperada invitación de su colega y amigo Alfonso Vázquez para participar en una investigación sobre una cripta hallada bajo la Casa de las Muertes. Un proyecto que se presenta ante ella como una oportunidad para rehacer su vida, destrozada tras la muerte de su marido, que provocará que todo su mundo se tambalee bajo sus pies.
La curiosidad de Luz la empujará a indagar sobre una línea de investigación vetada por la propia Universidad y llegar a conclusiones que nunca antes hubiera creído posibles, poniendo en duda desde sus creencias hasta sus propios sentimientos.
Escepticismo y Fe, dos mundos enfrentados que se entrelazan de manera vibrante en una historia de soberbia, amor, intriga, luchas y mitología, en la que nada ni nadie es lo que parece. Personajes reales y sobrenaturales se unen para formar un relato que lleva al lector a replantearse los conceptos del bien y del mal.
FRAGMENTO:
Ella lo miró, inquisitiva, sin comprenderlo.
—Si me arrepintiera —explicó él— me estaría fallando a mí mismo y a vosotros. Y creo en vosotros, incluso tanto como en mí, a pesar de todo. A pesar del precio. A pesar, incluso, de vosotros mismos y de mi naturaleza maldita.
Se acercó a él, quiso rodearlo con sus brazos, besarlo, arrancarle ese pesar y aliviar su espíritu, pero Ángel, con los ojos fijos en ella, se levantó, apartándose y dándole la espalda.
—Sabes quién soy —dijo con suavidad y firmeza al mismo tiempo—. Conoces parte de mi historia y parte de mi naturaleza, pero no lo sabes todo aún. No dejaré que cometas un error del que podrías arrepentirte eternamente.
—Esa no es tu decisión. —Luz se levantó, dejando por primera vez la espada en el suelo, y se acercó a él, obligándolo a mirarla—. Libre albedrío —susurró mientras lo rodeaba con sus brazos.
—Luz… —Ángel trató de protestar pero su voz fue una rendición al tiempo que ella lo besaba.
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