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21 febrero 2012

Crítica: Millenium 2- LA CHICA QUE SOÑABA CON UNA CERILLA Y UN BIDÓN DE GASOLINA de Stieg Larsson



Titulo en Español:  La Chica que Soñaba con una Cerilla y un Bidón de Gasolina -  Millennium 2 
Titulo Original: Flickan som lekte med eldenMillennium 2
Autor (a): Stieg Larsson
Editorial: Destino-Colecciòn Àncora y Delfìn/Vol 1137
ISBN: 10-958-42-2072-1
Traducción: Martin Lexell y Juan José Ortega Román
Encuadernación: Tapa Blanda c/solapas
N° de Páginas: 749











 Lisbeth Salander se ha tomado un tiempo: necesita apartarse del foco de atención y salir de Estocolmo. Trata de seguir una férrea disciplina y no contestar a las llamadas ni a los mensajes de Mikael, que no entiende por qué ha desaparecido de su vida sin dar ningún tipo de explicación. Lisbeth se cura las heridas de amor en soledad, aunque intente distraer el desencanto mediante el estudio de las matemáticas y con ciertos placeres en una playa del Caribe.
¿Y Mikael? El gran héroe vive buenos momentos en Millenium, con las finanzas de la revista sancadas y el reconocimiento profesional por parte de los colegas. Ahora tiene entre manos un reportaje apasionante sobre el trafico y la prostitución de mujeres procedentes del Este que le ha propuesto Dag Svensson, periodista de investigación, y su mujer, la criminóloga e investigadora de género Mia Bergman.
Las vidas de los dos protagonistas parecen haberse separado por completo, pero entretanto... una muchacha, atada a una cama, soporta un día tras otro las horribles visitas de un ser despreciable y, sin decir palabra, sueña con una cerilla y un bidón de gasolina, con la forma de provocar el fuego que acabe con todo.


FRAGMENTO

"  Había descubierto que la mejor manera de mantener alejada esa angustia era imaginándose algo que le transmitiera una sensación de fuerza. Cerro los ojos y evocó el olor a gasolina. 
    Él se encontraba sentado en un coche con el cristal de la ventanilla bajada. Ella se acerco corriendo, echó la gasolina a través del hueco de la ventanilla y encendió una cerilla. Fue cuestión de segundos. Las llamas prendieron en el acto. Él se retorcía de dolor mientras ella oía sus gritos de horror y sufrimiento. Percibió el olor de la carne quemada y otro más intenso, a plástico y espuma, producido por los asientos, que se estaban carbonizando.
     Es probable que se hubiera quedado traspuesta, porque no oyó sus pasos, pero se despertó nada más abrirse la puerta. La luz la deslumbró.
Él había llegado, a pesar de todo." Pag N°:8